Cae la tarde sobre mis cargados párpados
se silencian las apetencias, callan las codicias
adormiladas ansias despiertan, aletean tras los deseos,
agobios de sobrevivencia sucumben ante los anhelos de vida
abro mis ojos al alma que implora por una caricia
permuto el pesado andar del día por la prisa de las ilusiones.
Corro presto hacia tu manantial de abrazos y besos
me despojas de las aflicciones, desnudas mis pasiones
palabra de fortaleza en las caídas y bálsamo de las heridas,
conjugas el verbo amar desde que te reflejas en la mirada
eres lujuria, avivas el fuego que nunca se acaba
brisa que refresca mis horas aguardando hallarte cada noche.
Eres todo cuanto preciso, deposito a tus pies mi existencia.
Oscar A. Fernande Folguerá (Argentina)
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