Mis diestras estocadas en la lona
impactan con ferocidad de hienas,
en ronda por el cetro de la jungla
y al celo de un panal de lunas llenas.
Por natura y mi mano fervorosa
la luz solar, el cielo, y las arenas
las retrata al abrigo de sus crías,
y en la temeridad que abren sus venas.
En cada pincelada clama paz
mi alma irracional que se resiste
a esta humanidad malsana y vil.
En su salvaje instinto, un bien existe,
indómitas habitan..., ¡no asesinan!
cual el hombre que en tal hecho persiste.
LINDA PATRICIA CANDANOZA VARGAS -COLOMBIA-
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