sábado, 9 de junio de 2012

LAS COSAS PERDIDAS


     “Why do people have to
    lose things to find out
    what they really mean?”
    (Anónimo)

Desde la sed valoro más el agua,
y la luz, a su vez, desde las sombras;
sabe de libertad quien la ha perdido,
y el expoliado aprecia más las cosas.
Cuanto más nos azotan los reveses
mejor dimensionamos nuestras glorias.
Tal afán de negar lo que tenemos,
o, cuando menos, de ignoralo, agosta
en nuestras manos prematuramente
la primavera hilada en cada rosa.
Cuando decimos que el amor se ausenta,
es la pareja haciéndose remota;
queda el amor, tornándose más vivo,
más sangrante también, porque se inmola
ante el altar de un dios que da la espalda,
legándonos la hiel de la derrota.
Y es entonces que se abren nuestros ojos,
viendo la soledad de nuestra alcoba,
el fondo de la alforja descosido,
y los andrajos de las nuevas horas;
no hay arrullo en la cuna del abrazo,
y nuestro orbe interior se desmorona.
Y miramos atrás. Y contemplamos
un universo idílico, de aromas,
de seducción, susurros y canciones,
de húmeda piel en diestras maniobras.
Nuestro íntimo barómetro refleja
evaluación en alza de las formas,
tactos, valores, estremecimientos,
que ya son del ayer, mas que se agolpan
como tropel de niños mendicantes
a nuestro alrededor, y nos acosan
con la visión de lo que nunca vimos,
y que hoy, al no tenerlo, nos desborda.
Ah, la magnificencia inadvertida,
que sólo si se pierde se recobra.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Ángeles-

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