viernes, 21 de octubre de 2011

POEMA



ESPERA

Más cerca de Sevilla que de Cádiz,
perdida en la Sierra,
Espera,
crece a los pies de una vieja
ermita donde duerme,
tras un cristal,
el Cristo de la Antigua,
diminuto e inmenso.

Quise ver otra vez al Cristo
subiendo el empinado camino
y sudé copiosamente
por todos los poros de mi cuerpo
cansándome hasta el alma.

Pero el Cristo no quiso verme,
se encerró con siete cerrojos
y me tuve que contentar
con mirar los tejados de Espera.

JOSÉ LUIS RUBIO

PENSAMIENTOS DE ANTONIO GALA

La reina de este mundo es siempre la esperanza.


Cuanto mayor sea la exigencia de un hombre respecto de si mismo con más dificultad alcanzará el éxito a sus ojos que son, en puridad, los únicos que lo otorgan.


Cuando mudamos de parecer que tenemos sobre alguien es más probable que seamos nosotros los que hemos variado que la persona aquélla.

POEMA

DIBUJÉ MI HUELLA

Retomé el sueño de verano
y busqué el hueco necesario
para inundarlo de olores.

Espanté la niebla
de mi puerta
y me puse el vestido de prueba.

Aparté las caracolas del mar
y con mis pies descalzos
dibujé mi huella.

Del libro 27 días de CARMEN SÁNCHEZ MELGAR

POEMAS

DESCUBRIÓ

Descubrió
que era un alma sin cuerpo.

Descubrió
que había perdido su sombra
y, por más que la buscó,
jamás la pudo encontrar.

Descubrió
que era el eco del eco
de una incorpórea ilusión
y, vencido por la vida,
finalmente, descubrió
que cuanto había descubierto
era en realidad ficción.


UVA

Ser un grano
de uva es mucho
más que ser
un grano de uva.
Aquel grano de uva
no podía imaginar,
y aún menos sospechar,
que sería vino.
Ser una criatura humana
quién sabe lo que sea
o lo que pueda ser.
Yo no lo sé,
aunque imagino a veces
que, al igual que la uva,
tal vez derivaremos
en un vino embriagante.


DÍAS

Hay días
en que el vivir
se hace tan cuesta arriba
que nos puede el cansancio
y no nos quedan ganas
de mover tan siquiera una pestaña.
Hay días en que la vida
resulta tan pesada como el plomo.
Días decepcionantes,
largos días insufribles.
Días que uno quisiera
no haber amanecido.
Días que uno debe vivir
fingiendo todo el día
que la vida, tan hiel,
es miel de Hiblea.

JUAN CERVERA SANCHIS -México-
Inédito de: “PORQUE ME DA LA GANA”

POEMAS

HABRÍA DE ABRIR

Habría de abrir
como quien no quiere
como quien detesta

Habría de abrir
con impremeditada delicadeza
lo que no atinaría a repudiar


EN PAZ

Los restos descansan
No los míos
Tan en guerra están
como yo.


LO QUE ÉL

No le enseñaron a denominar sueños
a lo que él tiene

No lo indujeron a persuadirse
de que lo que él tiene
son sueños

No lo guiaron al vocablo
Y por las propias no se autorizó

No claudicará:
está en eso.

Del libro Habría de abrir de ROLANDO REVAGLIATTI-Argentina-

POEMA



Hispanidad

"Abominad la boca que predice desgracias eternas,
abominad los ojos que ven sólo zodíacos funestos,
abominad las manos que apedrean las ruinas ilustres,
o que la tea empuñan, o la daga suicida".
(Rubén Darío, Salutación del optimista)


Hombres de Hispanidad, en dos riberas,
tended sobre el azul del mar las manos;
venid, auténticos americanos
de las llanuras y las cordilleras.
No os amedrente sombra de gigante
que en su altivez os ha robado el nombre,
ni anglosajón del norte, ni emigrante,
por hablar en inglés será más hombre.
Nos une mucho más que nos separa,
romped los moldes que fraguó el pasado,
el troquel de la Historia está gastado,
y un nuevo amanecer nos da en la cara.
Ayer hubo rencillas familiares,
y hoy hemos de sentarnos a la mesa;
tornemos los insultos en cantares,
las divisiones en común empresa.
Sólo el enano necesita ruinas
para alcanzar significante altura;
en nuestros propios pies hay estatura
para estar al nivel de las colinas.
Que el Maya y el Azteca consideren
sangre y color, mezcla de casco y pluma;
y que la herencia que desde hoy prefieren
sea en común Cortés y Moctezuma.
El Inca en Machu Pichu se asegure
la robustez de sus ciclópeos sueños,
y al mismo tiempo logre que perdure
el recuerdo de un grupo de extremeños.
En el extremo austral, junto a la orilla
del Mar del Sur, reviva el araucano
su ayer heroico, y se confiese hermano
ya de Caupolicán como de Ercilla.
Y el gaucho de las pampas, que al becerro,
a caballo persigue en la llanura,
reconozca que en parte es su cultura
Juan de Garay y en parte Martín Fierro.
Amazonas, hermano de los Andes,
río de sambas y de carnavales,
portugués o español, somos iguales,
multitud somos ya, seamos grandes.
Gentes del Orinoco y la sabana,
Bolívar y Miranda no han arado
sobre el agua del mar; hay un legado,
vivo y común que a todos nos hermana.
Poeta o guerrillero colombiano,
cubano del exilio o del bloqueo,
emigrante a la caza de un empleo,
no te llames latino, eres hispano.
Y al otro lado del azul profundo
romana Mérida, Granada mora,
Toledo visigótico, Zamora,
Burgos, León…somos el mismo mundo.
Repudiemos el odio y el rechazo,
olvidemos la sombra y los errores,
mezclemos esperanzas y sudores,
y abramos la sonrisa y el abrazo.
Que una familia somos, todos uno,
y al mismo tiempo todos diferentes,
cien civilizaciones, tantas gentes,
a una mesa en que no sobra ninguno.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO-Los Angeles-

jueves, 20 de octubre de 2011

POEMA





A GRANADA

I

Entre el Darro y el Genil,
guardadas sus espaldas
por los blancos picos
de Sierra Nevada,
Granada duerme sosegada
soñando que ayer fue mora,
culta, rica y poderosa.

Viendo y paseando la Alhambra
las lágrimas de Boabdil
y de sus gentes se entienden.

¿Dónde iban a encontrar tanta comodidad,
tanto lujo, tanta belleza? ¿Dónde?
En ninguna parte como en Granada
que oculta su agua y llora en silencio
por todo lo que tuvo y perdió.

II

Un murmullo de voces me despierta.
No entiendo que dicen porque no están cerca.
Una fuente no muy lejos se deshace
en finos chorros de agua limpia.

Veo imágenes extrañas en el espejo.
No son las habituales de cada mañana.
No estoy donde siempre.

No reconozco las calles, ni los edificios.
Me pierden los ojos que buscan,
sin encontrar, algo familiar.

Esa muralla, esos palacios nazaríes,
desde donde la mirada se pierde en blanco,
me gritan que estoy donde el Darro
y el Genil lloran sus penas.

III

Desde la Torre de la Vela
los ojos se pierden en Granada.
Desde la Torre de la Vela
nada al viajero se escapa.

Sierra Nevada luce vestido blanco
y el Albaicín sueña con hacer
suyos los palacios y jardines de la Alhambra.

Las aguas del Genil serpentean
entre sus calles salpicando
los cármenes cuajados de flores.

En el otro extremo de la ciudad
llora el Darro lágrimas de nácar
por el moro que se fue sin mirar atrás.

Desde la Torre de la Vela
Granada se pinta en colores claros
que huelen a rosas y jazmines.

JOSÉ LUIS RUBIO