domingo, 5 de mayo de 2019

UN TUAREG, CON CAMELLO Y SIN OASIS


Desde esta altura miro a mi alrededor
y me doy cuenta lo que soy y lo que tengo;
un tuareg con camello y sin oasis,
pero con desierto y sin agua...

Hoy se ha caído lo que soy
de lo que fui;
como un jinete que falló la prueba,
de la obediencia a la ley de la gravedad.

Hasta las palmeras del desierto lo notan
y ya no me rinden frutos y pleitesía;
cuando pasa mi imagen sobre el camello,
no se rinden a mis pies y me brindan sombra.

El que fui y el que soy, no toleran
esa falta de respeto y des obediencia;
con lo que fui y aún con lo que soy,
no soy uno de esos que se van al fondo del mediterráneo
con una piedra en el cuello, sin decir este cuerpo es mío.

Esa fosa común de sueños sin realizar,
pero lo que seré, tal vez no tenga carne;
sólo huesos blancos y sueños sin cumplir
y espejismos de un soñador camello.

Se ha desvanecido con su afán
de querer conquistar el mundo;
tal vez la historia un día hable de él y sus añoranzas:
-No sé quien escribió el poema-.

RAFAEL CHACÓN MARTEL

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