Vomitamos. Uno sobre el otro
todas las mentiras, sin encontrar ninguna excusa válida
que pueda apaciguar tanto dolor.
El amor huyó hace mucho tiempo.
Ya no sentimos, ni siquiera odiamos,
malvivimos, y es que
no reconocemos nuestros rostros,
deformados por el tiempo, como espejos que se han roto.
Aquí seguimos frente a frente.
Y follamos, y peleamos,
y volvemos a follar, pero no nos dejamos.
¿Tenemos idea de lo idiotas
que podemos llegar a ser los dos
por miedo a la soledad?
La tarde se vuelve fría
y no tenemos brazos que nos dé calor.
Continuamos con la historia, esta
historia que acabó ayer, y que no tiene sentido.
Christian López
No hay comentarios:
Publicar un comentario