Lo que extraño, aunque extraño,
porque extraño nunca muere
cincelando en los rincones de mi mente
cada imagen, cada frase, cada canto
que lo harán vivir por siempre.
Lo que olvido por olvido nunca muere,
sobrevive en el dolor como sirviente,
el lacayo porfiado y persistente
del señor que fue adorarte
y que domina mi presente.
Extraño cuanto olvido
y me siento más vacío
cuanto más extraño,
cuanto más olvido.
Y aunque no quiera estar vivo
sigue vivo lo que olvido,
sigue vivo lo que extraño
y por ello sigo vivo.
Gustavo González -Valladolid-
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