Pura luz azul de tu mirar que me estremece. Azul en tu pecho, azul en el cielo, azul mío que tú me entregas, azul de amor, como el mar abierto.
Por eso hacia aquel puerto marino, vas mi barco porque tú me esperas en él. Hacia aquella noche, rumbo perdido, a ti me dirijo. Hacia tu rojo y tu azul, hacia tu amor, verdadero.
Hacia aquel cielo me dirijo, hacia aquellas nubes, hacia aquel camino, que tanto te has visto pasar. Camino encantado, camino enamorado de tus pasos.
Verdor vivo de tu cuerpo, llama, ardor de mis deseos, velero activo, alta velas. Sopla el viento de mi corazón, hacia aquel mar, hacia allí me dirijo, mar de tu cuerpo, vivo mar, mar de besos y vino de embriaguez.
Estío marino de tu cuerpo, me embriaga con tus besos, con tus miradas.
Como abeja de miel, al panal, batiendo mis alas, legislando el aire, hacia ti me dirijo.
Rafael Pérez
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