Tener que morirme
para que digan
que fui buena o mala.
No quiero escuchar
murmuraciones,
de frente es todo
sin hipocresías.
Hay gente que cree
ser mejor para juzgarme,
pero yo vivo como todos.
Que si cometo errores
pues ni modo,
con arrepentirme basta.
El camino para mí
ha sido angosto, ancho
depende de las circunstancias.
Pero jamás deje
que nadie me humille.
Porque me siento grande
porque aprendí amarme,
para mí nadie es mejor
ni peor, todos somos iguales con derecho a ser felices.
No quiero que digan
que escribir es un sueño,
una fantasía, o una pérdida de tiempo.
Me gusta es mi pasión
¡Es mi vida!
Encontré lo que me llena
vuelo con cada poema,
siento cada verso porque me brota del alma para que sea libre.
Que nada detenga su vuelo.
Soy una mujer soñadora
que no acepta que la vejez sea el término de todo. Mientras se tenga
vida se puede lograr lo que se anhela.
No quiero dejar de ser lo que siempre fui, no me pidan que cambie
si vivo equivocada es mi decisión.
Yo vivo a mi manera.
Soy libre de ataduras
puedo ir y venir
a donde quiera.
Y mientras tenga vida
que hablen, que digan
lo que quieran.
Total siempre habrá gente desocupada preocupada de la vida ajena, si te portas bien
o mal igual hablan.
Pero cuando te mueres todos hablan bien.
Puede ser el ser humano más malo pero te adornan con bondad y te enaltecen
¿Seguro será porque ya estás muerto?
Por eso son benévolos.
Así son o somos porque
al final para qué echarle lodo, allá tendrá
que dar cuentas a nuestro creador y con él
no hay cuentos.
La vida es agridulce porque no es de rosas,
pero cada error, acierto
vale la pena y nos da
enseñanzas para ser
mejores o simplemente
estar hasta cumplir el ciclo.
Gina Fatima Mora Coloma -Ecuador-
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