Ojos impregnados
de ternura;
espejos del alma;
denme su calma.
Divinos cauces,
lecho de un mar
que invita a navegar
por un instante eterno,
profundo misterio.
Brillo envolvente
sublime pureza
que apresa a soñar
renaciendo
en luz de esperanza.
Cuanto amor
desborda tu mirada,
aposento encantador
que resplandor,
brasa que prende
la hoguera de la pasión.
Mirada que llama
e invita a desvestir
lentamente el alma.
Abrazando el silencio
que habla y grita;
adormecidas gemas
que despiertan amor.
Conversación clara,
expresión de sentimientos,
consuelo anhelado
acaricia la fantasía
desatando magia
para ascender a la gloria.
F. Janeth Elizarraraz O.
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