(Alejandrinos con doble rima)
Llenaremos las copas para vaciarlas luego,
quitándonos la ropa para apagar el fuego
de esa flama furiosa que enciende a este hombre
que sale de la fosa al sólo oír tu nombre.
En los febriles sueños de mis noches candentes
yo siento ser el dueño de futuro y presente;
y siento que regreso surgiendo de cenizas,
de limpio amor poseso cuando el día agoniza.
Cuando la noche cae con su oscuro capuz,
yo siento que me trae tu presencia la luz;
y empiezas a llenarme de pasión y deseo,
con sólo acariciarme con tu piel me recreo.
En fuerte abrazo unidos y sin contar las horas,
calentamos el nido cual par de aves cantoras;
de Venus y de Marte en sus campos floridos,
no me canso de amarte con gritos y gemidos.
Y vamos cabalgando sin sentir la fatiga,
nos seguimos amando gentil y dulce amiga;
bañándonos en fuentes de gozo y de contento,
sabiendo que tu sientes también lo que yo siento.
No importa que la aurora nos halle en contumerio,
solo importa que ahora lo nuestro es algo serio;
que ya las dimensiones terrenas no lo abarcan,
ni las ruines pasiones hundirán nuestra barca.
Ya estamos disfrutando de nuestro amor los frutos,
al cielo estamos dando muy justo y real tributo;
y en esta vida nuestra que juntos coronamos
dejamos clara muestra de cómo nos amamos.
Julio César Martínez Matus -Nicaragua-
No hay comentarios:
Publicar un comentario