domingo, 26 de mayo de 2019

LA PRIMERA VEZ


Sintió sus manos recorrer su piel desnuda, y sintió frío, miedo y deseo a la vez. Las caricias suaves como aleteo de mariposas seguían recorriendo su geografía. Eran expertas en su hacer... y la iban relajando del miedo y de la rigidez... Los labios ardientes de él parecían fuego quemando su piel.
Como hombre sabio acarició la suavidad de sus colinas, mientras sus lenguas se reconocían en su boca acrecentando el deseo... Se deshizo del miedo, aflojo el cuerpo y recibió la recompensa del placer y la bendita semilla que quizá con suerte la hiciese florecer.
Jadeantes, enamorados, satisfechos, se miraron a los ojos. ¡Oh Dios como le amaba!... Estaba falsamente casada y había sido su primera vez.

Sofia Teresa González Piñeiro

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