Soy de tus pupilas la sonrisa
que llega a la diana de tu alma,
y tu bondad y amor me da risa,
porque me abraza, y besa a mi calma,
en el campo quiero ser la brisa
que da la frescura a cada palma,
para vivir y gozar sin prisa
aunque hoy nunca todo empalma.
Nos gusta la luna, el sol y el canto,
por ser tan bonitos y divinos,
y son el umbral de todo llanto
que viven muchos seres sedientos,
de paz y amor, por largos caminos,
y siempre hundidos en sufrimientos.
Damos al eco nuestra dulzura
en el horizonte,
por ser del cielo nuestra hermosura.
José Manuel Quintero Rojas
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