Asomado a la ventana
vi una negra que cantaba
una vieja canción de jazz.
A su lado tocaba un negro
un deteriorado saxofón
y otro un desafinado trombón.
Alrededor se agruparon
un puñado de curiosos
que la canción escucharon.
Después unas monedas echaron
en un ajado sombrero
que en el suelo habían colocado.
Agradecieron el donativo
con una nueva balada
llena de mucho ritmo.
Después sus cosas recogieron,
las metieron en un coche
y en silencio se fueron.
JOSÉ LUIS RUBIO
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