Duerme la princesa, en su lecho lleno de espina,
ella está llorando, llena de melancolía,
quiere sentir en su corazón, mucha alegría,
ella se para, por el bosque, llora y camina.
El príncipe la busca, en la espesa neblina,
él, va cantando, al paso del ave matutina,
van llegando los rayos del sol, en el nuevo día,
en su corcel, en buscarla no se cansaría.
Los dos enamorados, caminan por los senderos,
junto a los fuertes vientos montañeros,
en las praderas, las rosas van floreciendo,
con su espada, camino se va abriendo
Ella en los risco con amor lo espera,
él le lleva un collar tejido de rosa,
que en el risco de la blanca cordillera,
él se lo entregará, a su amada diosa.
La princesa está alegre, ya no llora,
ella canta, al llegar la nueva aurora,
los luceros han salido, al anochecer,
y los dos, se juran, amor y querer.
ya no duerme la princesa,
llena de amor se encuentra ella,
y hoy se aman, bajo una estrella...
Jesús I Páez -Venezuela-
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