Ver crecer
luego recordar
que el jardín también creció
verde fue el color
no así con la sequía
que heredó la estéril tierra
que antes había heredado el amor
ese vergel que abiertamente
se expandió
más allá de los linderos de la nostalgia
jardín por donde nos perdíamos
entre las plantas más amables
que daban reposo a nuestros cuerpos
yo te miraba los ojos
tú con sonrisas
no sé si llamarlas malicias
diría más bien pícaras
respondías
éramos los que jugábamos a quién nos encuentra
mientras a lo lejos las voces de nuestras mamás
indagaban donde estaríamos
era la voz tuya que más pronto
tímidamente respondía
ellas sin oírte
para que calles
yo apretándote la mano
tú sonriendo más y más
sabíamos que pronto nos hallarían
se acercaba lobo
el fiel can que nos olía
llegaba a nosotros
primero lamía tu cara
luego la mía
revoloteando su cola
sus ladridos eran la señal
no nos habíamos perdido
déjalos están jugando ya vendrán
decía tu mamá
no les vaya a picar un bicho
contestaba la mía
no había que temer
hasta los bichos nos conocían
se fueron nuestras mamás
entonces nuestros pies se desesperanzaban
íbamos a escondernos más allá
donde nuestros tímido besos
empaparan en nuestras mejillas
nuestro compromiso de amor
cómplices amigos niños
sellaban de esta forma
construyendo ese futuro
nuestro destino
que más allá nos esperaba
Gonzalo Suárez
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