Eres la Sibila en mi sueño
y mi indeleble ánfora de oro,
a la que amo con empeño
por ser mi más lindo tesoro,
y que te llevo entre mi pecho
y en la fuente del corazón,
y duermo lleno de emoción
sin acerbo sobre tu lecho.
Soy la sombra de tu figura
que ve a tu luz y ve el calor
de tus encantos,
y son tus cantos
los que vierte tu hermosura,
con vis del alma y con amor.
Lleva tu cántaro
la fuente de la miel y vida,
por ser del cielo la escogida.
Jose Manuel Quintero Rojas
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