lunes, 27 de mayo de 2019

ELÍA SE SUICIDÓ


Elía se suicidó por un gitano que apostaba una porquería en los bares de la ciudad, se cortó la garganta con una hoja de afeitar mientras fumaba un cigarrillo en el cuarto olvidado de un motel, su madre era ramera y nunca conoció a su padre, su padrastro la violó cuando tenía 13 y nunca pudo olvidar el zumbido de las moscas ni el basurero donde todo pasó. El primer hombre en su vida era un loco racista y adicto a la pornografía, él le dio su primer beso de amor y también le rompió la cara por primera vez.
Elía era encantadora y amaba las peleas de perros, sus ojos eran del color de la tarde; combinaban a la perfección con la tristeza en su mirada, tenía la piel blanca y siempre se rasguñaba sin razón o quizá nadie sabía las razones excepto el maldito gitano que la mato. Todas las chicas envidiaban su cuerpo, pero era como si a ella no le importara, como si el puñado de heroína que le esperaba en casa importara más, tenía unos labios preciosos; rojos como una fresa en su madurez y quizá eran más exquisitos que eso o quizá en realidad no, extrañamente todos recordaban su sonrisa, tan extraño verla como cuando la luna se oscurece en un eclipse total.
Apenas cumpliría 25 pero no pudo soportarlo más, ni el amor, ni el desamor, ni la realidad, ni la falta de droga, ni el sexo, ni el dinero, ni al maldito gitano misógino, ni la navaja en su sostén, simplemente se cansó de nunca encontrar el sentido y se mató.

Uz Eslaorilladeunvaso Quecorta 

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