miércoles, 22 de mayo de 2019

DIME AMOR


Dime amor, ¿en dónde estás sin mí?
No hay nadie ocupando tu almohada,
Sólo mis lágrimas la mantiene mojada,
Anhelando voltearme y sentir tu cuerpo tibio junto al mío...
Nadie ha acariciado tiernamente mi piel,
cómo tú solías hacer, con el dorso de tus bruscas manos convertidas en oleadas de caricias sobre mi piel.
Mi cuerpo entero no ha vibrado de placer cómo tú lo hacías estremecer.

Mi boca de labios gruesos, carnosos y resecos no ha sido dominada por otros besos, otra lengua, labio alguno...
Nadie me ha hecho sentir la pasión de tus húmedos y dulces besos,
Mis pechos y pezones permanecen todavía intocables, ansiando ser estimulados, por otras manos y otros labios.
Mis deseos de ardiente mujer han ido descreciendo con el paso de los días,
¡ocupando mi mente en otras cosas!
¿Quisiera ser amada?
¡Así lo desearía algún día!
Por ahora, es sólo un sueño, un deseo.
Sigo deseando... soplando las florecitas de diente de león.
Que las sombrillitas aterciopeladas le toque a un buen hombre el corazón!

Martha Reyes -Estados Unidos-

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