Recibí cariñosa ternura
desde que estaba en tu vientre,
es el amor divino más puro
sublime bondad de madre.
Me diste abnegado calor
de esos brazos fraternales,
maravillosa madrecita dedicada a mi ser luchaste por forjarme bienestar.
Tienes un radiante alma grandiosa
entregaste fiel esmero de esa vida con dulzura,
incomparables desvelos sin objetar condición piadosas manos me abrazan al alentarme también.
Solo me queda seguir soñando
nuestro añorado celestial encuentro,
para adorar con el alma dignificantes virtudes querida madrecita linda, con mi pulcra fe digo:
gracias benditas querida, por sutil ¡AMOR DE MADRE!
Martha Domínguez Mejía -Bolivia-
No hay comentarios:
Publicar un comentario