sábado, 19 de noviembre de 2016

VENGO DEL POLEN DE LA TIERRA


Soy el enamorado del viento,
el que frente al río se destrona.

El de la tregua… entre pájaro y destino
soy el enigma del cielo.

El último destello del grito.
Soy el poeta entre las bardas y tu pelo.

El que de soplar palabras inventó el amor
como el labriego…
de la uva… el vino,
mi ebriedad de meridianos
y la luz en los besaderos de la tierra.

Sólo los pedreros escondidos
escuchan mi huella pasando.

Sólo  en las canteras del presagio
el eco jadeante resucita  la conciencia
crucificada en  mis temores.

Es la hora de salvarse, de atarse a un madero
y en el aire de los duraznos
volver a ser noche de guitarra,
trasmutar las estaciones
y plegar los días…

Quiero una pausa en los márgenes de tu boca,
el límite del verbo
en el inconciente alucinado de estrellas.

Esta condena de  mi estigma
es la luz que flota en tus mareas
el faro que me guía
la brújula que me orienta
y esta costumbre de avistar el norte
por atrás de tu cintura…

Vengo del polen de la tierra
soy en razón,
la cara fea de la luna
el arco sin cuerda,
la flecha sin destino
el redoble sin tambores…

Soy simplemente
un poeta sin amores
un petalo sin flores
un tropel sin yeguas,
el beso mecánico de la costa y el río
el incesto del alamo y  el sol
soy el poeta de un pueblo perdido
antes de haber nacido
el fundador de mis caminos
un adelantado en celo
en cualquier estación.

Soy el desove y la brama
en el mismo lugar
y a la misma hora,
soy el rezo y la hoguera.

Soy el poeta copiando tu semejanza
un dios paralelo
fundiendo la magia
resignando  la gloria...
y la tragedia.    

ORLANDO RUBÉN FLORES -Argentina-
Publicado en Gaceta Virtual 117          

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