jueves, 6 de agosto de 2015

VALERIA


De pronto Valeria se paró, se volvió hacia mí y desde allá abajo, mirándome fijamente con sus ojazos me pregunto:
- Papá… ¿tú crees en Dios?
- ¿Por qué he de creer en él?… ¿acaso el cree en mí?
- Todos creen en él.
- Yo no soy todos.
- Pero…yo quiero que creas.
- Bueno…por ti creeré... aunque no crea… ¿vale?
- Vale.
… y en silencio, cada uno envuelto en sus pensamientos, continuamos tomados de la mano nuestro paseo por el parque...era un precioso domingo de primavera.

Alberto López

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