He empezado a sentir
un fuerte y punzante dolor
en el estómago y un sin vivir
que me saca el color.
El dolor no me ha dejado dormir
y esta mañana hace tanto calor
que me encuentro tan agotado
que empiezo a sentir que mis párpados
se cierran y que el sueño
se apoderará de mí en unos segundos.
Una vez dormido voy a vivir
aventuras que después no recordaré.
Después de tomarme una pastilla
el dolor ha disminuido y ya puedo
sentir el calor del sol en mis mejillas
y comer un par de frutas.
Me encuentro muy recuperado.
Mañana podré volver a mi vida
habitual aunque hoy para entrar
en calor daré un paseo por el pinar.
JOSÉ LUIS RUBIO
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