Mi vaso vacío y ya nada retiñe,
el día termina y el sol se destiñe.
La tarde en la noche descansa su sueño;
lo que fue, se fue, pusimos empeño
en estar presentes sin estar ausentes,
sintiendo latentes las nubes que flotan,
la lluvia en los ojos de gotas que agotan,
volviendo a ser ríos que van a la mar.
Y mientras dormimos la noche vivimos
y nos desvivimos volviendo a soñar.
Margarita Otero Solloso
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