viernes, 19 de julio de 2019

RAYOS Y TRUENOS


Aterrorizados, Rizos y Pupi ladran respondiendo a los truenos y buscan mi compañía que apenas les libra de la angustia. Pupi, en su desesperación, araña la cerámica del suelo obedeciendo a un instinto más antiguo que la suma de nuestras vidas, la necesidad de buscar refugio.
Recuerdo en mi infancia cuando los miedos eran cegadores, absolutos y tan rápidos que aparecían fulminantes y desparecían con la misma celeridad absoluta. Eran más auténticos.
Ahora el miedo no se va de nuestro lado nunca, se suma al núcleo de nuestras células y muchas veces hasta lo llamamos amor.

Juan Luis Rincón Ares -Puerto de Santa María-

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