Dedicado a mi querido amigo Erwin García.
Algunas nubes blancas enamoradas de la brisa, juegan en el cielo.
El azulado picaflor bebe las últimas savias de la flor, en un estío de rojos
y en el espejo de ese paisaje tu imagen de aroma y flor, entibió mis ojos.
La suave brisa fresca, esculpe el tenue ropaje en tu cuerpo.
Rizos de sol y oro acarician el óvalo de tu rostro, y los luceros de tus ojos
y sonríes, como al picaflor a su flor, rendido a tu belleza y su bello antojo.
Voy a morir por ese beso que me das y no me importa la vida.
Mi soledad estalla en mi mundo interior sin amor en el aroma de tu boca
cuando tu beso se prolonga hasta vivir de mi aliento, en esta pasión loca.
Mis manos amantes recogen extasiadas el aroma de tu piel.
Cuando recorren el paisaje del barranco de tus pechos de pétalos y rosas
mientras vivo el oasis de tu cuerpo tenue, como el de una bella mariposa.
Quiero ser mar y olas y besar, impúdico, tu cuerpo.
Te desnudaré entre las olas, en el infinito placer de amores soberanos
amarte sin límites, beber mi sed de tu boca, lujuria de placer descarriado.
Tu risa, invade el silencio, que se esconde en un arrullo en flor.
Murmullos sorprendidos se escapan de tu boca, en murmullos y candor
mi corazón estalla en la música íntima, instante supremo de ver tu amor.
Mujer, déjame regar las flores de tus días, respirar entre tus pétalos.
Déjame intentar mis quimeras, en el desierto donde habitan mis sueños
entre tu piel, labios, cuerpos, volando tus manos sin pensar en el tiempo.
Nuestro amor ha de abolir las fronteras de los tiempos.
Sentiremos el éxtasis íntimo y la comunión de ser dos amores conjugados
una mujer y un hombre arrebatados por la vida, en alborozo enamorados.
Amor, llévame en tus brazos a tu cielo, sin salir de nuestro lecho.
Quiero tu amor de todos los momentos, olvidando mis esperas, vida mía
y lenta, dulcemente hacerte mía calmando todas mis ansias desmedidas.
Déjame reposar en tu tibio regazo, amor de todos mis instantes.
Te enseñaré mis versos con palabras tibias, hasta arrancarte tus lágrimas
hermosa y dulce mujer de pasiones descarriadas, que te llevas mi alma.
Tú, eres mi secreto inconfesable.
Mi pasión pura, irresistible.
Y mi amor inolvidable.
Manuel F. Romero Mazziotti -Argentina-
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