domingo, 3 de enero de 2016

VÍSTETE


Vístete. Jamás te expliques demasiado pronto. Espera un poco. El exhibicionismo es sólo un pasatiempo para zoquetes y campesinos. Me gusta una mujer vestida el tiempo suficiente. Su cuerpo es al final un cepo: hay que cebarlo, cargarlo, armarlo como es debido. Por el momento quédate como estás. Vuelve a abrocharte eso. Déjate las bragas puestas, sin ellas me recuerdas demasiado a las otras. Casi siempre es por lo que no dices, que te adoro. Invento tu nombre a todas horas, con cada día que pasa es más probable que pises en falso cuando abras la boca. Ése es un riesgo que corremos juntos. Déjame blindar esta experiencia, no la toques, no la atiborres de excusas ni la adornes. Me gustas cruda y falsa, a medio hacer, siempre a punto de algo. Jamás serás lo que yo pongo en ti, ésa es una tragedia que los dos mantenemos en secreto. Cuando te beso nunca es sobre tu piel. Cada vez que me tocas, siempre que nos unimos en la carne, al final son otros los que juntan sus cuerpos. Ella tiene tu rostro, yo me parezco a él. Algo peor que fantasmas: personajes. Tú juegas a habitar en ella por momentos, te manejas en su vientre como pez en el agua, finge tu corazón igual que el mío. Por mi parte procuro no dejarte marcas, borrar todas mis huellas al final del día.

No sea que trates de encontrarme... y me pierdas.

Carlos Bonino

No hay comentarios:

Publicar un comentario