D
edicado a la Dra. INÉS, por su cumpleaños de parte de Bernardo y de George, poeta amigo para Bernardo Orizano y su bella abogada Inés, con mucho cariño, quien está de plácenes hoy.
Felicidades y larga vida para ambos.
En la soledad
de mi desesperanza
a través de la ventana
de mi alma
atisbo la tenue luz,
que se filtra aquí
dentro de estas cuatro
monolíticas paredes
y fríos barrotes
a ultranza.
Con el cruel karma
de mi salud
resquebraja a cuestas,
y de esta cama
inseparable,
obligada compañera,
de día y de noche,
y de mi libertad
injustamente privado,
a veces pierdo la calma.
Como un resplandor
brillante apareciste tú,
mi luz de aurora,
renovada, mejorada,
distinguida
y encantadora.
Centelleante
y reluciente a la vez,
entre todas
la mejor,
la de mayor fulgor
y brillo constante,
mi bella INÉS.
Cuatro letras,
como esta triste
habitación sombría
de cuatro muros,
jaula oscura de acero,
laberinto confuso,
enmoheciendo
el alma mía.
Mi dulce amor
de mi juventud,
primera,
divino tesoro,
mi dulce dama
que amé ayer,
mi ilusión postrera.
Hoy al encontrarte,
de ti una vez más,
me volví a enamorar,
y a quien con toda
el alma empiezo adorar.
Hoy que tu amor
volví a conquistar
una vez más,
no te quiero descuidar,
tampoco perder,
tan solo a dios pido:
vida, salud y libertad,
para poderte querer.
Unirnos en santo
vínculo matrimonial,
lejos de aquí
en algún altar,
de algún lugar,
para hacerte la mujer
más dichosa y feliz.
Nada ni nadies,
me hará claudicar,
en mis justos
deseos
cada vez más
intensos,
de poderte amar.
Cada nuevo amanecer,
en mi primer pensamiento
siempre estás tú,
mi dulce bien,
motivo de mi amor,
y razón de mi querer.
Inicio el día solamente
pensando en ti,
Nacen contigo mis ilusiones y
cobran vida mis esperanzas de
Encontrarme un día en tus brazos
y en libertad,
Sabiendo que al fin libre saldré,
para siempre te amaré.
Y es que el amor es así,
con todos sus bemoles,
matices y sinsabores,
sigue siendo
la mejor opción
de mi corazón,
a pesar
de mi injusta prisión.
No puedo renunciar a él,
no puedo renunciar a ti,
aunque los meses
se retrasen de a diez
mi adorada Inés
En mis horas
de soledad
y zozobra,
me asaltan
mis temores
y mis fantasmas,
desde el fondo
de mi abismo
salen a flote,
guadaña en mano,
listos
para aniquilarme,
listos
para aguillotinarme.
La idea
de que finalmente
tú te irás
y solo me dejarás,
me aterra, roe, mina
y mi alma calcina.
Sólo te pido:
no me abandones,
que nunca me dejes,
y que siempre
estés conmigo.
Pero por amarte tanto,
también te libero,
y te digo que eres libre
para decidir.
Con tus alas abiertas
y el viento a tu favor,
puedes volar
a un mundo mejor,
si así le place
a tu inquieto corazón.
Sólo ten presente
que me causarás
un irresistible dolor,
que quizá mi amor
no lo resista a lo mejor.
Quizá muera de pena
desangrado de dolor,
que verte en vida,
en los brazos
de otro amor
siendo ajena.
Pero aún así,
prefiero morir asesinado
por el recuerdo de tu amor,
que verte en brazos
de alguien quizá peor.
Si mis ojos
se cerraran hoy,
me iría
de este mundo feliz,
porque nuevamente
te encontré
y finalmente te amé.
Porque tú eres
lo más hermoso
de este mundo,
que a mi vida llegó,
y que en medio
de todos
tus conflictos,
y perjuicios personales
contra viento y marea,
en contra de la opinión
de tus propios amigos
y familiares,
finalmente me amo.
George Rivas Urquiza -Perú-
No hay comentarios:
Publicar un comentario