Amarte se esponja en una dualidad
que va mucho más allá del sexo.
Eres hembra de fragancia tardía,
sumergida en el dorado sol de cada día,
muestras tus pies y tu cara blanca,
y me cuentas los secretos de la luz
y a tu calendario cotidiano
le cedes un trozo de mi amor
que se expresa en ti dándote la vida.
Yo te amo a todas horas,
y a deshora me crece aire
en los pulmones y avanzo
por un camino que dibujo
marcándolo con el fondo
de tus huellas, hembra adorable
con la reminiscencia profunda
que dejas en el vientre de la tierra,
llegas a mí y se esfuma la muerte
siniestra y las ramas espinosas.
Hoy te llamo por tu nombre
y me respondes con un cielo
que condensa la humedad de los besos
y la efemérides que cimientas.
Mujer que revientas las olas invisibles
del mar, eres dualidad del universo
y claridad de todo lo que signifique
amarte a cada mañana que estrenas.
Te quiero y nada que no sea quererte
tendrá ninguna relevancia en mí
hasta la hora exacta que me muera,
porque de nada me habrá servido vivir.
Fernando Novalbos Sanchez
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