Hierve la carne bajo el sol, sobre el andén, y asquerosas emanaciones
rondan las moscas.
Acurrucadas aves negras vigilan los manjares, mientras las personas
siguen con afán y pujan, por olvidar lo pasado.
Lanzan miradas frías a los olores lavándose en fragancias de perfumes y,
ungidos a una arena de oro, ¡a los cielos que los exalta—oh descanso,
que la sangre purificas!
Yo tengo qué decirles la verdad aunque me parta el rayo.
Oh poderoso, en ronco sorbo ansías dar abrazo a lo de otros. .
Y cuentan que las tumbas se abren y vomitan sus difuntos,
cuando de los hombres se escriben sus memorias.
Del libro TROCITOS DE ELLA EN MÍ de
OMÍLCAR CRUZ RESTREPO -Colombia-
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