El amigo no es una montaña. No requiere ser la más alta de las cumbres para ser su amigo. Da lo mismo si es estremecida llanura o si cálido desierto que está.
Se lo dejará claro para que no se convierta a ratos en estatua, a ratos en héroe fantástico.
Del libro Cuentos del amigo de
FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES
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