I
Yo seguiré arrastrando mi nombre
lo mismo que una derrota
sobre la piel de este otoño que agoniza
huérfano de tus caricias,
desterrado de tu voz,
saboreando el aroma a crepúsculo
de los besos
que nunca te di.
II
Cuando las sombras caen
lentamente,
sobre mi angustia,
el pasado retorna
a ocupar mi piel
porque sabe
que la noche
pronto se volverá
Mujer.
III
Una mujer muy bella
hace que las golondrinas
lleven su nombre en las alas,
y hace que la tarde
se aferre a su piel.
IV
Quiero sentir el mundo
a través de tu mirada
para que la noche vuelva
a abrir sus alas
en mi corazón.
V
Esta ausencia de tu cuerpo
que se escapa con la tarde
se lleva también mi alegría
y las cenizas de mi amor.
VI
Eres un manjar de piel y sudor
que toma la forma
de un orgasmo
que va a nacer.
VII
La cimitarra de tus ojos
decapita mi sonrisa
y la guadaña de tu silencio
va destrozando mi piel.
VIII
Hago el amor
con tu sombra,
porque no he podido
hacerlo contigo.
VÍCTOR DÍAZ GORIS -República Dominicana-
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