Dentro de este travieso mar que amo va mi barca
en rígidos momentos e ilusiones perdidas
huyendo de la espantosa e inefable parca
lavando entre el salitre las notables heridas.
Soy náufrago en cada lágrima de porcelana
que resbala en la pupila exquisita y sensible
borrando aquella sonrisa que opaca y mundana
va oculta tras peñasco rudo e inaccesible.
Travesía vital que retoza contra el viento.
Navegar ineludible en torrente ondulante
que asume la vida en su olor y sin un lamento,
resurgiendo enfurecido en volcán cautivante.
En tenaz intento por negarme a naufragar
me aferro a mi terca pluma y puedo navegar.
ROLANDO BLANCO PASCUAL
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