lunes, 26 de noviembre de 2018
ESE DÍA SERÁ
El sol se volvió plomizo.
La penumbra se acerca
apenas pasas por mi lado.
Tiembla todo mi cuerpo
como la flor silvestre
cuando la azota el aguacero.
Tu semblante me asfixia,
no controlo el pensamiento.
Tu dura mirada recorre el
semblante trémulo
de sombras negras que
habitan en mi alma y… que tanto
me cuesta desechar de mi lecho.
Llueve. La niebla acecha y
los montes se ocultan
entre nubes tristes de sufrimiento.
Rebusco en mi memoria
ese aroma que me sosegaba
cuando la tierra humedecida
mecían al viento las ramas
de la vieja higuera y el alto abeto.
Los cristales de mi ventana
se volvieron opacos con el tiempo.
Escribo sobre ellos una palabra,
sólo una: MIEDO.
Miedo a tanta violencia
sin levantar una mano,
ni tan siquiera rozar mi cuerpo.
Eres como una fiera agazapada
dentro de crueles recuerdos
atrapados frente a mi puerta de hierro.
Entre rejas sigo viviendo
una y otra vez.
Cuando amanezca ese día
en el que luzca sin sombras el sol,
viajaré a solas con mi cuerpo,
con mi mente, ligera de equipaje
y con la palabra LIBERTAD
grabada en mi corazón.
Juana Campos Cortés
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