viernes, 23 de febrero de 2018
LA PROFESORA DE PIANO
Tenía una profesora,
con una voz muy sonora,
pero era de piano,
y me azotaba en las manos,
si una tecla tocaba mal,
o más alto de lo normal.
Era del este de Europa,
mientras tocaba el piano,
ella guardaba la ropa,
con un estilo inglés,
que nada estaba del revés.
Tenía una voz fina,
para mí una heroína,
ligeras iban mis manos,
como si tuviese un pasamanos.
Era de dulce explicación,
una mujer de admiración,
pues lo hacía con orgullo,
sentía el instrumento,
como si fuera suyo.
Al final de la jornada,
solo estaba por su afición,
la música la tenía obsesionada,
solía oír el latido de su corazón,
que latía con una rapidez,
como cuando explota una olla express.
Fue primera en el conservatorio,
la única, de un repertorio,
que hacían maravillas,
con luces, música y bombillas.
Ahora estoy en un escenario,
y recuerdo, como a diario,
me daba consejos para este momento,
por si llegase el encuentro,
y se levantase el telón,
para recibir mi ovación,
por un público entregado,
por el recital que les he dado,
dedicándoselo a esa gran mujer,
que tuve el honor, el privilegio,
de conocer.
JAUME ALEGRE LASTERRA -Barcelona-
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