¡Crepúsculo amigo! tú me colmas de valiosas ilusiones,
tocando mi vida opaca, agitando mi buen sentir,
trayendo mis bellos repasos, floreciendo ese
inusitado amor lejano, aurora temprana
traes paciencia elevada,
calmas mi mente.
Iluminas mi vida de hoy, aplacas mi ayer tormentoso,
aunque el ocaso se acerque ciñendo la penumbra,
tú estarás aquí, mi corazón triste se calmará
brotando la alegría y el gozo pleno.
Serás mi consuelo, borrando mi lamento,
reiré, sólo reiré, por la dicha efímera,
ruego que perdure para siempre,
tal vez no sea dicha eterna.
Mas me aferro a este instante,
que la tarde tibia no me falle,
ni el suspiro de la brisa me turbe,
quiero retener esta dicha.
Cuento con el divino que me acoge,
con mi tarde, mi ciudad, mi gente humilde,
mi círculo especial, que ahora habito,
y los brazos bien amados, los
que hoy me cubren.
Del libro "Pasos de niña y poemas" de
Ariam Diesel
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