Humildad, no la poseen ya todos
tan difícil en tener la humanidad
pues se bañan en cada vanidad
pestilente desde mente a codos
Humildad, fino perfume de rosas
que atrae por su natural esencia
olfatos agradecen tal presencia
y las prendas huelen hermosas
Humildad que bien dejas tu aroma
entre multitudes, y en tu caminar
logras en cada imagen, su refinar
agradado a la ventana Dios asoma
ERNESTO ESCOBAR M. -ECUADOR-
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