miércoles, 4 de noviembre de 2015

NIÑO DE LA GUERRA (SILVA)


Llora la tierra lágrimas hipócritas
que huelen a traiciones,
que son el símbolo del desamor…,
y del supremo horror
que mora en las naciones.

Danza el pudiente al ritmo de la usura,
y aprisiona en su puño
su patrimonio, fruto de la venta
de la vil arma cruenta…,
cuyo asidero empuño.

Soy un niño nacido de la guerra
y enseñado a matar,
un alma mancillada y prisionera
de la maldita fiera
que la enseñó a luchar.

Soy un alma que gime soledad,
un pobre cuervo herido
que desconoce la divina paz,
que Dios plasma en la faz
del humano elegido.

Soy un niño arrancado de su hogar
por diabólicas manos,
un pobre paria en busca de su aura,
la más hidalga laura
de los seres humanos.

Soy un muchacho que perdió su honra…
¡culpable es el poder…!
Soy un alma caída en el abismo
del mezquino egoísmo
que ordena Lucifer.

Maria Oreto Martínez Sanchis

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