Irónico destino, horizontes lejanos
ostracismo injusto a tierras distantes
añoro la flor del pasado fragancia del ayer
triste lejanía de mi patria, orgullo de mi raza
belleza, encanto y señorío.
Inolvidables recuerdos levantan mis pasos
bajo la hermosura de un cielo añil
sus calles evocan la nostalgia del tiempo
infantes sonrisas travesuras de mis años.
Al compás de alegres redobles de campanas
me deje seducir por el canto melódico del palomo
¡Cucu-lí-lí-cu-lí-lí...Cucu-lí-lí-cu-lí-lí...!
con suspiros entregados al viento, me hice mujer.
Los sueños y pensamientos no tuvieron limites
narcótico aroma en mar de mis demencias,
me transformo en sirena, caracola, perla y lluvia
amnesia de mi destierro y llantos derramados.
Carmen Pedreros Avendaño -Perú / Guatemala-
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