Será mi danza
una ofrenda de amor.
Un juego contra el tiempo.
un dulce balanceo,
mientras quemo la vida.
Necesito calor y complacencia
y un gramo de alegría
para seguir bailando;
para engendrar la música
que me lleve y me traiga
al compás de tus pasos,
y resucite en mí
perdidas sensaciones.
Llevo los pies desnudos
al ritmo que me ata
el corazón del baile.
A punto del ensueño,
me deslizo,
me hundo,
me evaporo.
Y con fervor espero tu llamada.
A punto de crearte.
Del libro Poemas de Donadío de
MARÍA DEL VALLE RUBIO -Sevilla-
Publicado en Luz Cultural
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