jueves, 22 de enero de 2015

PREDESTINADA


Salima no puede:

     ver el cielo azul bajo su burka,
     sentir en su rostro
     la brisa fresca de la mañana,
     sumergir en el mar
     su cuerpo desnudo.

Desde pequeña:

     la han educado para otros,
     la han criado para otros;
     para otros su vientre ha sido preparado.

Debe ser:

     dulce,
     hermosa,
     comprensiva,
     acogedora.

Su destino es:

     parir,
     callar,
     obedecer.

Pero ella sabe que hay:

     otro mundo,
     otra verdad,
     otra vida,
     más allá de ese burka que la cubre.

Del poemario HIJAS DE EVA de MARÍA PAZ CERREJÓN LÓPEZ -Sevilla-
Publicado en Luz Cultural

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