Ciertas cosas nunca cambian.
Son como un mar congelado en su quietud.
Debo aprender a no esperar que nada se cree de viejo barro.
De un incipiente sabor ajenjo.
Nace lo que de costumbre se consume amarillo.
Son meta formas grita el subconsciente.
Ideas agazapadas en el olvido
Yo puedo ser superfluo;
andar como toda la masa viviente,
sobreviviendo apenas como ese gentío.
Lamiendo corazón aparente.
Savia amarga recorre los cuerpos,
La luz no navega las siluetas.
Son cuerpos que a matiz están marchitos,
Humanas concepciones en hastío.
Ven, os mostraré el camino.
Ten por seguro que es un lugar más allá de las sombras.
Alumbrado por constelaciones
Apartado de falsas ilusiones.
Eso fue lo que él me dijo.
Del libro inédito Alegorías de Dante Lara -México-
Publicado en la revista Letras Salvajes 16
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