Como espuma ahogándose en la piel. Escalera
de nostalgias en el tragaluz de una esquina,
levantaste ese párpado de esta luz mortecina:
¡y con lenguas de gata, me mordió tu cadera!
Como un cuerpo entregándose en caricias. Hoguera
de saliva en mis labios y una boca divina,
me enredaste en tu sombra, en tu cuerpo -en tu ruina-:
¡y con sol en los ojos te tragaste una ojera!
Como espalda partida por un rayo. Un estambre
en la flor de tu sexo de corolas calientes,
sacudí mis hormigas rechinando los dientes:
¡y con miel en los ojos te volviste un enjambre!
En tus piernas abiertas, derrochando entusiasmo,
he metido un demonio: ¡y has tenido un orgasmo!
Antonio Ramos Olmo -ESPAÑA-.
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