La cabeza enganchada a mi cuerpo me subleva,
tiro de ella y no sale.
Los zapatos se ponen a mis pies,
embriagado en la yerma hora de mi muerte.
Cosecharé espejos de dignidad
y placaré mi conciencia desmontando el silencio.
La cabeza enganchada a mi cuerpo se fusionará con el viento,
será un chivato expiatorio esculpido en mármol.
Lloraré entre las rendijas de mis pies,
y con un halo sobre nuestras cabezas.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
DE FACEBOOK - 6856 - BASADO EN HECHOS REALES
Hace 21 horas
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