he ahí que brilló en la tiniebla
tu carruaje en medio del viento
con sus metales bermellones
con sus minerales como plata
apagáronseme los estragos
la canicie de mis cenizas
oh mía mía entre lo cárdeno
y empapamiento de la noche
dulces pálidos de las rodillas
porque ya no éramos conturbados
las mandíbulas de la lumbre
ya no comieron del olvido
mi amamantada de la luna
en atamiento en mis costillares
como una rosa ya dormías
y flameáronse los carbones
mi estatuilla mi ramo moro
mi cepa de la noche canela
hinchamiento de mi corazón
en la grosura de lo negro!
(noche del seis de abril.)
Juan Carlos Bustriazo Ortíz
Publicado en la revista Fuegos del Sur
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