lunes, 25 de marzo de 2013

CARTA DE AMOR


A mi amada Madre

Una mañana de frío invierno fui a caminar, las primeras
luces del día resplandecer la vi, seguí caminando y en mi rostro el
frío lo iba notando, entonces me acordé de ti madre mía, y en busca
de tu Plazuela me fui, una vez en ella en uno de los dos bancos me
posé, en él medité, tantos años que allí me crié, junto a ti y en esa
calle de la Fuente, cuántos años estuviste de mucho trabajo y criar, a
la vez, cinco hijos varones, también con mi padre fueron seis los
machos a quienes guisaste, cosiste y amaste a la vez, cuán
corazón Dios te obsequió para querer a todos a la vez, cuidándolos y
estando pendiente de sus necesidades.
Yo recuerdo los años de mi niñez, cuando junto a mis
hermanos “cuatro en fila” nos ponías para enviarnos al Colegio de
las Monjas.
Pero antes teníamos que repasar nuestros deberes, nuestros
uniformes, limpieza de manos y además bien peinados.
Yo sé que todas las madres son muy buenas con sus hijos,
para mí fuiste la mejor, o es que yo con mis ojos de hijo veo en ti
todo amor.
Es por todo esto que te escribo esta carta de Amor, para
enviártela al CIELO que allí está tu DIRECCIÓN.
Y desde la Tierra te envío un fuerte abrazo, MADRE.

Paco Pérez -Tarifa (Cádiz)-
Publicado en la revista Tántalo 65

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