Despacio, va caminando despacio,
porque sus piernas cansadas,
recorrieron ya muchos kilómetros
por esos caminos de tierra
donde crecen algunas flores silvestres
que se marchitan en unos días
porque les falta agua y sobra sol.
Si llega a alguna ciudad
busca una buena mesa
donde satisfacer su hambre
de semanas mientras se refresca
la garganta con un vaso
de agua fría, muy fría.
JOSÉ LUIS RUBIO
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