sábado, 20 de abril de 2019
ME LAVASTE
Señor, mis pies has lavado
con agua restauradora,
y con tu acción salvadora,
hoy me siento liberado.
Mis pies habían andado
en lugares oprobiosos,
en terrenos cenagosos,
en los que el alma peligra,
haciendo el mal que denigra;
y me limpias amoroso.
Hoy vienes manso y sumiso,
a humilde servicio darme,
en ese afán de salvarme
y yo siempre tan remiso.
Del cielo tienes permiso
para mi alma salvar
y Tú vienes a lavar
estos pies de andar errado,
de mi rumbo equivocado;
me vienes a rescatar.
En ese tu afán eterno
de amarnos con inefable
Amor puro incomparable,
demuestras celo Paterno.
Tanta bondad no discierno,
mi corazón no valora
el que Tú vengas ahora,
como un esclavo hacendoso,
siendo un Dios tan Poderoso,
en misión renovadora.
Mis pies con agua lavaste,
con Tu Sangre, mi pecado,
siendo Dios te has bajado
y presto me rescataste.
Por mí tu vida donaste,
a pesar que Tú sabías
que el mundo no merecía
tanto Amor, tanta Bondad,
no te tuvimos piedad;
es grande mi felonía.
Pero Tú, a la cruz subiste,
para de ella bajarme;
¡Gracias, Jesús, por salvarme!,
mi culpa, así asumiste.
Cada afrenta que sufriste,
cada espina en Tu Cabeza,
la lanza que te atraviesa,
es por nuestra juventud
que en su errada actitud,
su camino no endereza.
Ya que mis pies has lavado
enseñándome humildad,
Señor Jesús, por piedad,
deja mi cuerpo sanado.
Mi deuda has cancelado
cuando al Gólgota subiste,
y por mí, Señor, moriste;
de la fosa del pecado
tu Cruz me ha rescatado
¡Y a la muerte Tú venciste!
Julio César Martínez Matus -Nicaragua-
No hay comentarios:
Publicar un comentario