viernes, 5 de enero de 2018

JUSTICIA


Cruzando tu pecho una banda o colgando de ella una cruz, ninguna ley te demanda y te vistes de virtud.

¡Salve oh Césares reinantes! con indignante pulcritud, van quitando contrincantes que exijan rectitud.

Ríos de sangre y llanto riegan las verdes praderas, convirtiendo en camposanto lo que fuera vida plena.

Derrochas a mansalva el futuro de mi tierra, apagando la esperanza con la bota o con la piedra.

Tus arcas personales y tus cepos sepulcrales, rebosando están del oro que has robado a raudales.

¡Justicia! clama el pueblo violentado.
¡Avaricia asesina! con mi Patria has acabado.
¡Mira bien a lo que has hecho que mi gente ha despertado!

María Villicaña Anguiano 

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