miércoles, 20 de mayo de 2020
ABSURDOS
Se evaporaron de las vidas, lugares tiempos y personas
atardeceres, ocasos, pasaron todos en pocos momentos
ideas se desintegran frente al espejo roto de mis visiones
pensando y querer encontrar señales de algunos misterios.
De mundos encerrados en otros, copias fieles del infinito.
Tal vez allí está el cadalso del infierno, o el bendito cielo
flotando en un tiempo sin tiempo y viajar a un imposible.
¿Vivimos al límite irreal donde lo inverosímil es posible?
Siento que me rompo y me divido momento a momento
memoria perdida en el ensueño de cada idea que pienso.
Y la sensación que de algún lugar quiero partir y volver
de allí, donde la vida pueda transcurrir para permanecer.
No quiero escuchar el silencio para pensar en el presente
pero el riesgo es omnipresente de no permanecer y morir
en una ida sin regreso, entre la oscuridad de la luz y huir
búsqueda y razón única e inexplicable del ahora, ausente.
Siento que estoy vivo, mi corazón retumba en cada célula
en inquieta búsqueda de saber de tanto mal que enceguece
que, sembrando muertes, llegó del cielo como una libélula
desata ligaduras de razones, atando a la muerte en la tierra.
¿Alguien vive aún, un niño llora, algo ocurre, vuela un ave?
Sin poder volver atrás o tal vez lo sabemos y no lo hacemos.
Todo está bajo control otra vez hasta el próximo holocausto.
¿Del nuevo, próximo mundo, que será una nube de cenizas?
El pasado transmuta en el presente y se convierte en bruma.
El presente es futuro oscuro, en una civilización fracasada.
Mientras el mundo cambia, sin ataduras, sin pausas y razón
sin ver las cosas por sí mismas, entre muertes y hambrunas.
De polvo y cenizas esparcidas llevándose todo, seremos.
Hasta la próxima vida.
Manuel F. Romero Mazziotti -Argentina-
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